En bici por la diabetes – PROYECTO

INTRODUCCIÓN:

Somos Ulises Caula (28 años) y Alina Genesio (24 años), una pareja de argentinos que en marzo de 2014 vendieron todas sus pertenencias y se lanzaron al mundo en un viaje sin fecha de regreso.

Desde hace un año, hemos estado haciendo voluntariado en Australia y trabajando en Dinamarca con la visa Working Holiday. Nos desempeñamos como lava platos de manera full time y horas extras para poder juntar la plata que necesitamos para realizar el proyecto: EN BICI POR LA DIABETES.

Ulises es insulinodependiente desde los 22 años y su sueño siempre fue recorrer el mundo. Sueño que se vio frustrado con el diagnóstico de la enfermedad. Años atrás, Ulises comprendió que si aún no había ningún viajero insulinodependiente de habla hispana (con viajero no nos referimos a vacaciones de 15 o 30 días, a planes programados, nos referimos a viajero sin fecha de regreso, sin rutina, sin certezas sobre lo que le espera el viaje) es porque, quizás, nadie se había animado debido a los cuidados necesarios para la enfermedad (controles médicos, dieta saludable, rutina que permita mantener equilibrio de los niveles de glucosa y, lo más importante, la medicina que es muy cara).

Del “por qué a mí”, pasó al “para qué a mí”, y es así como, juntos, comenzamos este proyecto para recorrer parte de Europa y Asia en bicicleta por un año para ayudar a todas las personas que padecen la enfermedad y, junto con ella, depresión, a que comprendan que con los cuidados necesarios es posible llevar el tipo de vida que deseen.

Yo, Alina, soy periodista y, desde marzo de 2014, manejo una página web (viajeroscronicos.com) con más de 200 visitas diarias  y una fanpage (/viajeroscrónicos) con más de 4000 seguidores. Ambas están abocadas a nuestro viaje como trotamundos y atraen a un público joven de todos los países hispanohablantes, mayormente de Latinoamérica.

EN BICI POR LA DIABETES, es un proyecto que comenzaremos en mayo de 2015 en Noruega y que tiene una posible ruta trazada a lo largo de Suecia, Finlandia, Rusia, Georgia, Turquía e Italia. El desafío planteado es por un año pero, dependiendo de los recursos, la idea es continuar el viaje.

 

Objetivos:

Captar la atención de los medios masivos de comunicación, empezando por las redes sociales, para que, mediante nuestra historia y travesía, difundir de manera masiva qué es la diabetes, cómo prevenirla, los cuidados necesarios y cómo, a pesar de poseer diabetes, es posible lograr cualquier objetivo a partir de la aceptación y de los controles necesarios.

Los habitantes de los países de Latinoamérica sufren la desinformación causada por los medios masivos de comunicación que consideran sólo importante aquellas noticias que venden, que generan un ingreso. El común de las personas no sabe qué es la diabetes, cuáles son los controles  necesarios ni cuáles son los síntomas.

Los viajes, los mochileros, los trotamundos, los viajeros en bicicleta, son temáticas que están ganando lugar en los medios de comunicación hoy en día. Creemos que, mediante nuestro proyecto, podemos incluir en la agenda mediática un tema tan importante a nivel internacional como lo es la diabetes.

 

Grupo(s) objetivo(s):

  • Personas que padecen diabetes tipo 1 y tipo 2 y que sufren depresión.
  • Familiares y amigos de personas que padecen diabetes
  • Jóvenes de entre 18 y 35 años interesados en el mundo de los viajes y que desconocen la enfermedad.

 

Resultados deseados:

Reducir el porcentaje de pacientes diabéticos que aún no saben que poseen la enfermedad (En el mundo se estima que 347 millones de personas tienen diabetes, pero la mitad desconoce su condición, según datos de la Federación Internacional de la Diabetes)

Reducir el porcentaje de pacientes diabéticos que no realizan los cuidados necesarios (“Conocer la diabetes es el primer paso hacia la prevención, el diagnóstico y el tratamiento”, explicó Alberto Barceló, asesor en enfermedades no transmisibles de la OPS/OMS).

Reducir el porcentaje de pacientes diabéticos que sufren de depresión (Estudios recientes han demostrado que las personas con diabetes presentan el doble de casos de depresión que las personas sin diabetes de la misma edad).

Actividades planeadas para alcanzar los objetivos:

Difundir a través de nuestra página web de viajes: VIAJEROSCRÓNICOS.COM, en una sección especial del proyecto que se va a llamar EN BICI POR LA DIABETES, la historia de Ulises, un joven de 28 años que es insulinodependiente y que está cumpliendo su sueño de viajar  en bicicleta por Europa y Asia, un hecho sin precedentes entre las personas que padecen diabetes.  De manera dinámica, publicaremos información sobre la enfermedad intercalada con crónicas de viajes basadas en una lista de deseos que Ulises escribió cuando era adolescente y que desechó cuando le diagnosticaron diabetes a los 22 años, por considerarlos imposibles.  Este viaje en bicicleta por un año visitando varios países de Europa y Asia, le da la posibilidad de cumplir esos deseos y otros que fue sumando desde que empezó su viaje como mochilero con su novia en marzo de 2014.

LO QUE NOSOTROS OFRECEMOS

Para lograr con estos objetivos necesitamos de tu ayuda. Llegamos con 400 Euros a Dinamarca y, a pesar de que trabajamos nueve meses en el país (lo que las visa nos permite) la mayor cantidad de horas posibles, no logramos conseguir el dinero necesario para realizar un viaje de un año. Es un viaje de lo más económico ya que vamos a dormir en carpa,  a transportarnos la mayor parte del tiempo en bicicleta y  a cocinar nosotros mismos. A pesar de eso, necesitamos contar con un presupuesto para la alimentación (que es fundamental para Ulises) y la medicina (sin ella no podría estar ni un día).

A cambio de tu ayuda económica ofrecemos publicidad en nuestra página web de las siguientes maneras:

  • Banner publicitario en nuestro sitio web.
  • Fotografías profesionales a modo de publicidad de la marca o institución.
  • Artículos periodísticos en los que se menciona a la marca o institución.

Si contamos con tu apoyo, para junio de 2015 esperamos incrementar la cantidad de seguidores de nuestra fanpage a 10.000.

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HISTORIA PERSONAL:

Me diagnosticaron diabetes a los 22 años. En ese momento, era profesor de Padel y había empezado la carrera de Educación Física, razón por la cual me realicé análisis de rutina donde saltó que tenía el nivel de azúcar en sangre muy elevado. Como es costumbre en nuestra ciudad y en mucho lugares, los médicos le erraron con el diagnóstico y me dijeron que lo que tenía era diabetes tipo 2 (enfermedad que suele darse en personas mayores de 40 años con problemas de hipertensión, obesidad y vida sedentaria). Estuve seis meses con medicación oral, dieta y actividad física, hasta que durante un viaje de trabajo a Uruguay, los valores de glucosa en sangre comenzaron a elevarse de manera continua y volví a tener los mismos síntomas que permitieron diagnosticar la enfermedad: sed, deseo frecuente de orinar, cansancio, hambre excesiva y pérdida de peso. Luego de eso, en Córdoba Capital y con un especialista, en diciembre de 2009 me dijeron lo que no quería escuchar: era insulinodependiente (diabetes tipo 1) y debía comenzar a inyectarme insulina para equilibrar mis niveles de glucosa en sangre.

“La diabetes de tipo 1 (también llamada insulinodependiente, juvenil o de inicio en la infancia). Se caracteriza por una producción deficiente de insulina y requiere la administración diaria de esta hormona. Se desconoce aún la causa de la diabetes de tipo 1, y no se puede prevenir con el conocimiento actual.” OMS

La falta de información, el desconocimiento, el no tener a ningún familiar ni amigo con la misma enfermedad para pedir consejos, son los factores que hacen más vulnerables a un paciente recién diagnosticado. En primer lugar, porque el paciente debe aprender a llevar un control riguroso de la cantidad de carbohidratos o azúcares que consume para saber exactamente la cantidad de insulina que debe suministrarse y en qué momento. Es un proceso largo de prueba, error y mucha voluntad. Y por otro lugar, es el efecto psicológico que tiene el diagnóstico de una enfermedad crónica como la diabetes tipo 1. El desconocimiento me jugaba en contra, pensaba que iba a tener que ir a todos lados con una jeringa y una ampolla de insulina, pero por suerte la ciencia avanza y la medicina con la que hoy viajamos y con la que vamos a todos lados viene en forma de lapicera.

Estudios recientes han demostrado que las personas con diabetes presentan el doble de casos de depresión que las personas sin diabetes de la misma edad. Esto es debido, además del esfuerzo que implica mantener los niveles de glucosa en sangre, a que el paciente cree que a partir de ese momento su vida está condicionada y limitada. Muchos creen que deben reducir sus horas de trabajo ya que implica un peligro para su salud realizar actividades que demanden actividad física en exceso o porque es muy complicado comer a horario y llevar un control riguroso cuando se está fuera de casa.

Y es cierto. Me pincho el dedo unas seis veces por día para medir mi nivel de glucosa en sangre y me inyecto insulina al menos tres. Un tipo de insulina, que es “la lenta” y que debo inyectarme todas las mañanas independientemente de si mis niveles de glucosa estén bien o no. Y el otro tipo de insulina que es “la rápida” que utilizo cada vez que estoy por comer algo que contenga carbohidratos o azúcar (pan, arroz, papa, dulces como galletitas o torta, etc).

Al principio me costaba inyectarme en público, ya que no quería que me preguntasen qué es lo que era o que simplemente me miraran raro.

En enero de 2012, viajé a Machu Picchu. Fue mi primer viaje como insulinodependiente. Las mayores complicaciones en un viaje como mochilero son: conseguir hielo o refrigeración ya que la insulina debe estar refrigerada y no puede exponerse a temperaturas que superen los 30°C y tener siempre algún alimento o bebida con alto contenido de azúcar en la mochila. Esto último es indispensable.

Una persona con diabetes tipo 1 necesita inyectarse insulina para que sus niveles de glucosa en sangre no sean excesivamente altos. Pero también, un nivel de glucosa en sangre excesivamente bajo es más peligroso que un nivel de glucosa en sangre alto. Una hipoglucemia (niveles bajos) puede llevar a que la persona pierda totalmente la conciencia y termine con un coma diabético. El paciente, la mayoría de las veces, puede presentir una hipoglucemia ya que le empiezan a temblar las manos, suda excesivamente, tiene mucha hambre y se siente débil. En ese momento es cuando debe (previo pinchazo del dedo y medición) consumir algo que contenga altos contenidos de azúcar.

Estos episodios ocurren por la desinformación. El calor y el estado de ánimo también influyen en los niveles de glucosa en sangre, lo que hace más difícil mantener el equilibrio. En la mayoría de los casos, la ansiedad eleva la glucemia y la depresión o la tristeza la bajan.

En febrero de 2012 (con un mes de novios y de habernos conocido) mi novia empezó a incentivarme para hacer un viaje sin fecha de regreso por algún país lejano. Al principio me negué. Con los controles mensuales del médico y la necesidad vital de la insulina, pensé que era imposible. Pero como nada lo es, almacené insulina por un año, me hice todos los chequeos, vendí todas mis cosas y me subí a un avión con mi novia rumbo a Sydney.

Lejos de todo lo recomendado, nos encaminamos en una vida sin rutina ni certezas. Nuestro acotado presupuesto generado por la plata que vamos ganando en los trabajos que conseguimos en el camino, tiene como prioridad la buena alimentación y mi medicina. Cargamos con insulinas lentas y rápidas para un año y medio aproximadamente, pero no tenemos la cantidad necesaria de tiras reactivas (necesarias para la medición diaria de los niveles de glucosa) por lo que sabemos que es un gasto fijo con el que no podemos escatimar gastos. Cada caja de tiras sale unos 30 dólares, y yo necesito cuatro cajas por mes. Los seguros de viajes que uno compra no suelen cubrir enfermedades preexistentes, por lo que no podemos contar con eso.

La psicóloga Laura Foster en una entrevista para Canal Diabetes, cuenta el importante papel que juegan las redes sociales en esta enfermedad:

“Los pacientes pueden conocer historias de otras personas que han pasado por lo mismo que ellos […] Cuando después del diagnóstico surge la rabia, el por qué a mí, cuando el horizonte se ve oscuro, cuando parece que todos sueños se rompen, ver que otro ha vivido lo mismo y ha salido adelante es una inspiración.”

Me gustaría decir que fue fácil, que es fácil vivir el día a día con esta lucha de híper e hipoglucemia, que podemos viajar como cualquier otro, que no tenemos límites, pero no es así. Los episodios de hipoglucemias son cosa de todos los días, cada vez que armamos las mochilas no sabemos dónde meter las 80 lapiceras de insulina, tenemos que salir a todos lados con el medidor de glucosa, con la insulina y con azúcar, tenemos que comer sí o sí cada 3 o 4 horas comida saludable, tenemos que calcular cuánto vamos a caminar y qué vamos a hacer antes o después del desayuno o del almuerzo y tenemos que asegurarnos de que tenemos suficientes tiras reactivas. La primera medición de la mañana con niveles de glucosa altos significa un día de no tan buen humor así como las bajas de glucemia significan reposo de varias horas. Ir al médico si algo anda mal y comprar una gaseosa en el kiosco más caro de la ciudad, no es algo que consideremos o pensemos dos veces. No, no es fácil y muchas veces se traduce en negativas a invitaciones de otros viajeros, en un “queremos estar solos”.

Soy un paciente de diabetes tipo 1 como cualquier otro que sabe los riesgos y complicaciones de su enfermedad. Pero en 2013 tomé la decisión (o tomamos la decisión) de que eso no podía impedir que cumplamos nuestros sueños. Mientras planeábamos el viaje, intentamos comunicarnos con algún viajero-mochilero que tenga diabetes tipo 1 pero no encontramos a ninguno. Teníamos muchas dudas, muchos miedos, pero el hecho de que no haya ningún viajero insulinodependiente de habla hispana no nos desalentó, todo lo contrario. Pasé del ¿por qué a mí? al ¿para qué a mí?

 

“Cuándo una madre con un hijo diabético escucha a otra decir que su hijo hace una vida normal, el nivel de ansiedad baja, ya que deshace muchos de los pensamientos negativos que tenía respecto a la enfermedad.” Laura Foster

“Me afectó mucho , primero por ser mi hijo, prefería que me pasara a mí y no a él, segundo su edad ,joven ,edad difícil , y cuando empezó con insulina más todavía, lloré mucho y me hacía muchas preguntas: ¿podrá tener hijos ? ¿Conseguirá una mujer que lo acompañe y lo entienda? ¿Sus amigos lo ayudarán?” Hoy nos alegra que mi madre le pueda decir a otras madres que sí, me ayudaron mucho mis amigos, conseguí una mujer que me acompañe y me entienda y, además, estoy viajando por el mundo cumpliendo mi sueño junto a ella.

No fue fácil para mí, no es fácil para nosotros ahora, pero tampoco es imposible. Tenemos que tener más cuidados que un viajero normal y nuestros gastos fijos son un poco más abultados. Hay cosas que no podemos dejar al azar. Hay días malos, pero también hay días buenos. Hay momentos de decaídas en las que me siento mal físicamente y, de repente, pensamos que la plata no vale nada y nos gastamos todo lo que tenemos en cumplir algún sueño (como fue conocer Islandia). Algunos se preguntarán por qué no ahorramos en vez de gastar todo lo que juntamos hasta ahora en cuatro días en Islandia. Algunos pensarán que tenemos otros ingresos, pero no. Simplemente decidimos que vamos a disfrutar ahora lo que más podamos. Quizás en cinco o diez años estemos atados a un lugar con controles médicos mensuales y el doble de cuidados de los que tenemos ahora, por eso el momento es ya. Si no es ahora, ¿cuándo?

Antes del viaje, tuve momentos en los que parecía que me iba a dejar vencer por la tristeza y la depresión que produce esta enfermedad. Una baja de glucemia, un fuerte dolor de cabeza por valores altos, 10 pinchazos por día, no pueden con el hecho de estar cumpliendo un sueño.

Siempre quise llegar a ser como esas personas que me inspiraron en el Foro Internacional de Emprendedores en el que participaba. Hacer, lograr lo impensable, cumplir sueños e inspirar a otros. Hoy, sé que algún día puedo serlo

Quizás del otro lado de la pantalla haya alguien que padece diabetes hace años o que recién se la diagnostican. Quizás nos lea un padre, un hermano o un amigo de alguien que tiene esta enfermedad crónica. A esas personas es a las que queremos llegar, porque queremos que sepan que sí se puede, que no es fácil pero tampoco imposible. No están limitados, no tienen que cambiar sus proyectos de vida o sus planes por la enfermedad. No son ustedes los que deben adaptarse a la enfermedad y resignarse; sino que deben aprender y encontrar la manera de adaptar la diabetes a su estilo de vida, a sus planes, a sus sueños.


 

Material teórico sobre la diabetes

¿Qué relación existe entre la depresión y la diabetes?

Los estudios muestran que puede existir cierta relación entre la depresión y la diabetes. No obstante, los científicos aún no pueden confirmar si la depresión aumenta el riesgo de diabetes o la diabetes aumenta el riesgo de la depresión. Investigaciones recientes indican que ambos casos son posibles.

Además de posiblemente aumentar el riesgo de depresión, la diabetes puede empeorar los síntomas de la depresión. El estrés que causa el hecho de tener que controlar la diabetes todos los días y los efectos que esta enfermedad tiene sobre el cerebro, pueden contribuir a la depresión.1,2 En Estados Unidos, las personas con diabetes tienen el doble de probabilidades que una persona promedio de padecer depresión.3

Al mismo tiempo, algunos síntomas de la depresión pueden deteriorar la salud física y mental en general, no sólo aumentando el riesgo de diabetes sino empeorando los síntomas de la diabetes. Por ejemplo, la ingesta excesiva de comida puede causar sobrepeso, el principal factor de riesgo para la diabetes. La fatiga o el sentimiento de inutilidad pueden llevar a la persona a ignorar las dietas especiales o los planes de medicamentos necesarios para controlar la diabetes, lo que empeora los síntomas. Los estudios demostraron que las personas con diabetes y depresión presentan síntomas de la diabetes más graves que las personas que sólo sufren de diabetes.3

Referencias:

  1. Golden SH, Lazo M, Carnethon M, Bertoni AG, Schreiner PJ, Roux AV, Lee HB, Lyketsos C. Examining a bidirectional association between depressive symptoms and diabetes. JAMA. 2008 Jun 18; 299(23):2751–9.
  2. Kumar A, Gupta R, Thomas A, Ajilore O, Hellemann G. Focal subcortical biophysical abnormalities in patients diagnosed with type 2 diabetes and depression. Arch Gen Psychiatry. 2009 Mar; 66(3):324–30.
  3. Egede LE, Zheng D, Simpson K. Comorbid depression is associated with increased health care use and expenditures in individuals with diabetes. Diabetes Care. 2002 Mar; 25(3):464–70.

Los efectos de la diabetes sobre la depresión y de la depresión sobre la diabetes

Un informe clave demostró que las personas con diabetes corren un riesgo como mínimo dos veces mayor de desarrollar depresión en comparación con quienes no la tienen.1 También se cree que la depresión aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.2 Las investigaciones más  recientes sobre diabetes y depresión indican que tener ambas afecciones aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones diabéticas, como enfermedad cardiovascular. La depresión también puede tener un efecto importante sobre el control glucémico, el autocontrol de la diabetes y la calidad de vida en general. Las personas con diabetes y depresión tienen más probabilidades de morir a una edad temprana. Un reciente informe internacional ha demostrado claramente que la coexistencia de diabetes y depresión tiene un mayor impacto negativo sobre la calidad de vida en comparación con la depresión por sí sola, o con otras afecciones crónicas.3 La depresión podría ir vinculada al control glucémico, ya sea mediante la desregulación hormonal, o (más probablemente) a través de sus efectos negativos sobre el comportamiento relativo al autocuidado diabético, ya que puede provocar un descenso del nivel de actividad física, un aumento del consumo de tabaco y alcohol y una mala monitorización de la glucosa. Las pruebas recientes también muestran una asociación entre depresión e incremento del riesgo de aumento de peso y obesidad.

Sin embargo, a pesar de su importante prevalencia, la depresión en personas con diabetes parece contar con poco reconocimiento.

Referencias:

1 Anderson RJ, Freedland KE, Clouse RE, Lustman PJ. The prevalence of co-morbid depression in adults with diabetes. Diabetes Care 2001; 24: 1069-78.

2 Knol MJ, Twisk JWR, Beekman ATF, et al. Depression as a risk factor for the onset of type 2 diabetes mellitus. A meta-analysis. Diabetologia 2006; 49: 837-45.

3 Moussavi S, Chatterji S, Verdes E, et al. Depression, chronic disease, and decrements in health: results from the World Health Surveys. Lancet 2007; 370: 851-8.

 Por qué es importante compartir y las redes sociales

Compartir la diabetes es necesario y tiene muchos beneficios para el paciente. Hoy las nuevas tecnologías acercan más a las personas y sus realidades. Sentir que en la diabetes uno no está solo, saber que se pueden compartir experiencias e intentar ayudar son algunas de las acciones que como pacientes con diabetes, según los psicólogos, podemos hacer porque son muy recomendables. En este sentido Canal Diabetes compartió unas horas con la psicóloga Laura Fuster, quien desde su perspectiva profesional, nos da una serie de consejos y recomendaciones para compartir la diabetes.

Pregunta; Buenos días Laura ¿Recomendarías compartir la diabetes con otras personas?

Respuesta: Sin duda. Está demostrado que en patologías crónicas el apoyo de otros que ya han pasado por lo mismo es una gran ayuda. Tras el diagnóstico surge la rabia, el por qué a mí… En estos momentos, ver cómo otro ha salido adelante resulta muy alentador y sirve de gran motivación.

Muchas veces ocurre que, ante el diagnóstico de diabetes, la persona se siente sola, ya que pueden pasar años hasta que conozca a alguien con la misma enfermedad. Está claro que la familia y los amigos son un apoyo, pero suelen pensar que ellos no padecen la enfermedad, y , por tanto, el nivel de comprensión no es el mismo.

P: ¿De qué manera podrían ayudarnos?

R: Está demostrado que en patologías crónicas el apoyo y los consejos que nos pueden entregar otros que ya han pasado por lo mismo es una ayuda significativa.

Cuando después del diagnóstico surge la rabia, el por qué a mi, cuando el horizonte se ve oscuro, cuando parece que todos sueños se rompen, ver que otro ha vivido lo mismo y ha salido adelante es una inspiración.

Muchas veces es difícil poner en palabras todo lo relacionado con la diabetes porque entran en juego las emociones. En este sentido son importantes las experiencias de los demás.

Cuándo una madre con un hijo diabético escucha a otra decir que su hijo hace una vida normal, el nivel de ansiedad baja, ya que desconfirma muchos de los pensamientos negativos que tenía respecto a la enfermedad.

Los pares tienen mucho que aportar. Pueden, con un lenguaje más simple, hacer que quienes han debutado hace poso en diabetes se involucren y se comprometan de mejor manera con su tratamiento. Y aun siendo contemporáneos en el diagnóstico, el enfrentar los mismos retos al mismo tiempo crea lazos que se estrechan más todavía.

P: ¿Ayudaría también compartir la diabetes a la aceptación de la enfermedad?

R: La evidencia nos indica que uno de los mejores métodos de aceptación de la enfermedad es la verbalización de los temores o inquietudes, es el primer paso. Una manera de disminuir la intensidad de una angustia es justamente ponerla en palabras.

Compartir síntomas, vivencias, anécdotas, problemas, logros, sentimientos, miedos y sueños, ese conjunto de intangibles que son comunes a quienes comparten la diabetes es lo que les convierte, precisamente, en los indicados para entender lo que el otro siente o dice.

Compartir la diabetes es necesario

P: ¿Cómo podríamos compartir la diabetes, nuestra experiencia con más gente?

R: Hoy, cuando las tecnologías de la información ponen a nuestro alcance el conocimiento acumulado en muchas enciclopedias, es común que un paciente recién diagnosticado llegue a su casa y busque en internet de qué se trata la diabetes esa que le dijo el médico.

Esta cercanía, en lugar de aportar información errónea o mitos, debería hacer de internet un apoyo terapéutico. Por ejemplo a través de esta página, en la que los pacientes pueden conocer historias de otras personas que han pasado por lo mismo que ellos, o a través de foros en los que la gente plantea sus dudas.

Además, cuando los recursos escasean y los servicios de salud no pueden cumplir con todas las acciones necesarias para un mejor control, las asociaciones de pacientes toman la palabra.

Cuando compartimos sentimientos, angustias, temores y esperanzas nos damos cuenta que no somos únicos, que hay muchos como nosotros. Millones de personas con diabetes en el mundo dan la pelea día tras día y la enfrentan con éxito.

El hecho de compartir la enfermedad con otras personas, puede hacer que, cuando un paciente se despierte y mida sus niveles de glucosa, piense en todas las personas que conoce y que, probablemente en ese momento también lo estén haciendo y de esa manera pensar que no está solo.

 Referencias:

http://www.canaldiabetes.com/compartir-la-diabetes-es-necesario/

Canal diabetes, 11 de Julio de 2013.

Diabetes 2.0: nuevas formas de autogestión a través de las redes sociales

Las estimaciones en torno a las diabetes tipo 2 no son nada esperanzadoras. Para el año 2030, su prevalencia alcanzará proporciones epidémicas y afectará a 336 millones de personas en todo el mundo. Además, la diabetes tipo 2 representa el 90 por ciento de todos los casos de diabetes y se estima que el 40 por ciento de las personas que la padecen lo desconocen, Con el objetivo de profundizar en el manejo de esta enfermedad, en la cuarta edición del «Diabetes 2Day» organizado por Novartis, los expertos han puesto de manifiesto la importancia de la educación diabetológica para corresponsabilizar al paciente en el manejo de la enfermedad y ayudar a evitar posibles complicaciones.

 Educación adecuada

«El paciente debe poder manejarse con su enfermedad, una condición que es crónica y, por tanto, de por vida. Si le dotamos de una educación adecuada en torno a su enfermedad, además de asegurar una buena adherencia a los estilos de vida, también permitimos que pueda tener una capacidad de reacción frente a situaciones en las que, en otras circunstancias, debería consultar al profesional sanitario como, por ejemplo, identificar una bajada de azúcar y saber cómo actuar», explica el doctor Xavier Cos, médico especialista en Medicina de Familia y vicepresidente de «Primary Care Diabetes Europe» (PCDE). Por su condición crónica, esta enfermedad requiere de autogestión por parte del paciente. En este sentido, «al abandonar el consultorio, el paciente sigue viviendo con la condición, pasando, como media, más del 99,9 por ciento de su tiempo fuera del sistema sanitario», sostiene Manny Hernández, fundador de la red social «EsTuDiabetes» y de la «Diabetes Hand Foundation». Por ello, el auge de las nuevas tecnologías y las redes sociales pueden servir de gran ayuda a este colectivo. «Le dan al paciente con diabetes un lugar central del que antes carecían. Contactas con otras personas de quienes puedes aprender y con quien puedes sentirte entendido, permitiendo compartir experiencias prácticas del día a día de la vivencia con diabetes», resalta Hernández.

Precisamente, las nuevas tecnologías han propiciado la creación del e-paciente para contribuir en el ámbito de la salud. «El e-paciente es una persona que ha conectado con otras aprendiendo de ellas, nutriéndose de su experiencia y compartiendo la suya. A nivel personal, el e-paciente ha tomado responsabilidad por su condición, que no depende únicamente del sistema de salud y que entiende que el manejo de su condición está influido por la combinación de todos estos factores. Sabe que sin tener un protagonismo, no podrá tener éxito en su autogestión y evitar complicaciones. A nivel colectivo, el e-paciente moviliza recursos y otros e-pacientes, para educar a otros y crear igualdad de oportunidades sin importar la geografía. Influye en otros y multiplica resultados. Es una persona que comprende su rol como agente de cambio, aprendiendo y ayudando a otros dentro y fuera del sistema sanitario».

Referencias:

http://www.larazon.es/detalle_hemeroteca/noticias/LA_RAZON_504701/2105-diabetes-2-0-nuevas-formas-de-autogestion-a-traves-de-las-redes-sociales#.Ttt13MVukUakn66

Diario La Razón.es, 02 de Diciembre de 2012.

El 45% de los pacientes con diabetes no tiene educador que le ayude a mejorar el control de la enfermedad

MADRID, 16 Feb. (EUROPA PRESS) –    El 45 por ciento de las personas que padecen diabetes no cuenta con educador en la enfermedad, según los resultados de una encuesta, lo que repercute negativamente en el mal conocimiento y por tanto peor control de su patología, ha remarcado Angel Ramírez, organizador de la II edición del ‘Diabetes Experience Day’ celebrado recientemente.

Asimismo, la encuesta, anónima y realizada por ‘canaldiabetes.com’, destaca que uno de cada cuatro pacientes se siente discriminado por su enfermedad en su entorno laboral. En este sentido, Ramírez ha señalado que estos datos sirven para “reforzar la importancia de eventos como el ‘Diabetes Experience Day’ para que la sociedad asuma la importancia de una enfermedad que afecta al 15 por ciento de la población y cada vez afectará a más gente”.

En cuanto a la reutilización de agujas, los resultados revelan que el 46 por ciento de los encuestados reutiliza con normalidad las agujas, con una media de 5,5 veces por aguja. Por otro lado, informa el experto, el 30 por ciento de los pacientes no modifica sus hábitos de vida en función de los datos obtenidos al analizar su diabetes, mientras que el 41 por ciento no cuenta con un plan personalizado para controlar su diabetes.
“La segunda edición del ‘Diabetes Experience Day’ ha sido un encuentro donde los verdaderos protagonistas son las personas con diabetes y sus entornos”, Ramírez. Los asistentes han vivido en primera persona una experiencia “visual, atractiva y entretenida” que ha nacido con el objetivo de impactar y consolidar mensajes positivos entorno a la diabetes, ha concluido.

Fuente: Infosalus.com: http://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-45-pacientes-diabetes-no-tiene-educador-le-ayude-mejorar-control-enfermedad-20150216131736.html


 

GRACIAS POR LEERNOS

 

ULISES Y ALINA.

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