El hombre en el espejo

A modo de introducción. Por qué estamos en Australia y qué hacemos o qué buscamos acá.

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The man in the mirror –  (Wayne Bennett)

When you get all you want and you struggle for self,
and the world makes you king for a day,
then go to the mirror and look at yourself
and see what that man has to say.

For it isn’t your mother, your father or wife
whose judgment upon you must pass,
but the man, whose verdict counts most in your life
is the one staring back from the glass.

He’s the fellow to please,
never mind all the rest.
For he’s with you right to the end,
and you’ve passed your most difficult test
if the man in the glass is your friend.

You may be like Jack Horner and “chisel” a plum,
And think you’re a wonderful guy,
But the man in the glass says you’re only a bum
If you can’t look him straight in the eye.

You can fool the whole world,
down the highway of years,
and take pats on the back as you pass.

But your final reward will be heartache and tears
if you’ve cheated the man in the glass.

TRADUCCIÓN RESUMIDA:  Todo el mundo va a juzgarte pero el único juicio que importa es el del hombre del otro lado del espejo. Podrás engañar a todo el mundo pero nunca podrás engañarlo a él. Y sólo ganarás la batalla y conseguirás ser feliz cuando el hombre del otro lado del espejo te mire directo a los ojos.

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Cuando se tiene mucho para contar, es probable que sea difícil encontrar las palabras indicadas para el comienzo. “The man in the mirror” fue la excusa perfecta para empezar a describir la primera experiencia de nuestro viaje.blog 3
Encontré este poema en el primer libro que busqué en la casa de Peter. Entre tantos ejemplares orientados a la administración, los negocios y el trabajo, “el hombre en el espejo” fue el título que más me llamó la atención. Quizás la palabra hombre y la palabra espejo me remitieron directamente a algo más humano, más social y más poético también.
Antes que nada, Peter es un joven australiano de treinta años que Uli conoció cuatro años atrás en una ronda de negocios en Marcos Juarez. Sólo se vieron por dos días y compartieron un par de cervezas en Córdoba capital, pero mantuvieron el vínculo por email a pesar de no hablar el mismo idioma (con la ayuda del traductor de Google, por supuesto).
Cuando estábamos en busca de nuestro primer destino, le escribimos a Peter preguntándole si nos podía ayudar a conseguir trabajo por al menos un mes e inmediatamente nos dijo que sí, que podía ayudarnos en todo. Es así como cinco meses después llegamos a Narrabi (Australia), un pueblo de 5.000 habitantes pero con Mc Donals y dos enormes supermercados. En San Francisco tenemos cerca de 70.000 habitantes y no tenemos ni Mc Donals ni grandes supermercados por lo que, técnicame, en lenguaje sanfrancisqueño, Narrabri en más ciudad que San pancho.
Después de pasar una semana en Sydney en nuestra primera experiencia de Couchsurfing (programa que te permite contactar genteblog 4 por internet para buscar alojamiento gratis en cualquier ciudad del mundo a cambio de compartir historias y experiencias) Australia nos sigue sorprendiendo. El hostel multitudinario, Talei, sus padres, la granja, el Harbour Bridge, el Opera House, el jardín botánico, los acantilados de Camp Cove, las escaleras mecánicas en la vía pública, los atajos, los bares de película en The Rocks, el partido de Rugby, la seguridad y la limpieza en las calles y en el transporte público, los precios exorbitantes de todo y la amabilidad de la gente, podría ser un claro, dinámico y rápido resumen de lo que vivimos hasta ahora del otro lado del Pacífico que merece un texto con más detalles (próximamente). Y por último pero no menos importante: (al contrario) ENGLISH. Los primeros días fue una presión constante y un estrés insoportable de esos que se sienten en los peores exámenes finales, sólo que este es un examen que nunca termina y que, a medida que pasa el día, se va poniendo más difícil. Según Uli, hasta de dormida hablo en inglés. Y sí, tengo que reconocerlo: mi mamá tenía razón. Cada minuto que pasa me arrepiento más de no haber estudiado inglés mientras pude. De todas formas, a lo indio, con señas, o como sea, nos hacemos entender (yo me hago entender, Uli no habla mucho todavía).

Más allá de nuestras diferencias actitudinales (Uli se adapta mucho más rápido a cualquier tipo de trabajo físico y a mí me pasa lo mismo pero a nivel social),  acá estamos los dos, en un pequeño pueblo tradicional de Australia que parece la antítesis de lo que vimos en Sydney.  Buscamos, intentamos, nos equivocamos, nos preocupamos, nos desesperamos… todo eso para conseguir que, algún día, el hombre del otro lado del espejo nos devuelva una sonrisa y nos mire directo a los ojos.

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(próximamente: crónica de nuestra experiencia en NARRABRI)

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Categorías: Reflexiones en viaje

1 Comentario »

  1. Que puedo decirles? Me transportaron con ustedes y me vi haciendo señas por no entender el idioma! jaja. Ese es uno de los grandes obstaculos que enfrentamos los viajeros cuando transitamos por los diferentes paises, pero que aun asi no nos detiene! Muchos exitos en el camino!

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